El diario de Memo Rojas: Antes de la llegada de Santa Claus

Noviembre 22, 2007

¡Hola amigos! Tal como les prometí, aquí estoy de nuevo para contarles qué he estado haciendo ahora que no hay carreras de Grand-Am. A veces uno pensaría que este tiempo entre temporadas es para descansar, pero no es tan así porque hay bastantes compromisos con los medios de comunicación, con los patrocinadores y claro está, pruebas, de modo que me mantengo ocupado.


Imagen ATM

Ya les había platicado que iba a participar en una carrera de Niké que fue a inicios de noviembre. Les cuento que me fue muy bien, fue muy divertida. Es una carrera que se hace en varios países de Latinoamérica -México, Colombia, Perú, Argentina, Chile, Uruguay, Ecuador y Venezuela- y es muy interesante porque se hace la misma fecha y me parece que incluso a la misma hora. En México es muy divertida porque compiten jóvenes, adultos, señores grandes, señoras con sus bebés en carriolas. Es como que toda la comunidad deportiva se junta; van deportistas profesionales, incluso algunos atletas olímpicos que la hacen de pura diversión. En lo personal, yo, como piloto, estuve ahí presente…

Hay tres categorías y las dividen en base a qué tan avanzado eres, y van de los más rápidos a los más lentos. Yo estaba en el intermedio porque me inscribió mi hermano, pero creo que la regué, porque salí con el grupo de los del medio ¡y no saben la cantidad de gente! Extraoficialmente había casi 30 mil personas… y a la hora que arrancó la carrera no podías rebasar. Ibas codo con codo corriendo y te ibas pegando con la gente, no podías ir más rápido. Ibas como en un rebaño de borregos. Un amigo mío, que corre más lento que yo, se inscribió en el grupo de los rápidos y como que te van halando y él acabó haciendo muy buen tiempo. El asunto es que los primeros cinco kilómetros como vas codo con codo no puedes rebasar. Tienes que ir a la velocidad del grupo. ¡Es como si con el Prototipo Daytona fueras atrás de puros GT y no los pudieras rebasar!

Mi tiempo oficial no lo he ido a recoger, pero en mi reloj hice como 50 minutos. Más que por tiempo lo hice por divertirme, la verdad que todo el entrenamiento físico que hago es en el gimnasio y a veces, cuando salgo a correr, me fijo más en la distancia, así que fue interesante hacerlo de otro modo.

La carrera fue el domingo, temprano por la mañana, así que de ahí me bañé y me fui al Autódromo Hermanos Rodríguez, donde iba a correr la Champ Car.

En la pista me reuní con amigos, con pilotos con los que corrí en el pasado y que ahora están en Champ Car. Neel Jani, por ejemplo, está con RedBull y ya éramos amigos de antes. Yo lo invité a cenar y fueron algunos medios a vernos, y sacaron unas historias así como que se reencuentran los coequiperos. Neel es una gran persona. Lo estimo mucho. Cuando yo corría en Europa, vivía sólo y su papá medio como que me adoptó y me llevaban a todos lados. Como yo no tenía coche, me llevaban a la pista, al hotel, en todas las carreras andábamos juntos. Son grandes personas y los estimo mucho y me dio mucho gusto volver a verlo en mi país. Él fue mi anfitrión en Europa y yo lo fui ahora, aunque sólo un fin de semana, en México.

Incluso querían visitar las pirámides y me hubiera encantado llevarlos, pero en un fin de semana de carreras eso siempre se complica, sobre todo en México donde las distancias y el tráfico son tan grandes.

Ese domingo además tuve la oportunidad de compartir más con la afición mexicana –que no es porque sea la de mi país, pero es súper buena onda y siempre nos apoyan-, y también con algunos periodistas que siempre siguen mi carrera y con la gente de la pista que nos atiende tan bien en cada evento de Grand-Am. Como yo no estaba corriendo pude hablar con ellos de forma más relajada y eso me gustó mucho.

Esa semana viajé a Estados Unidos para probar en Daytona con mi equipo. Eran los tradicionales días de prueba de noviembre y estaban casi todos los equipos de mi clase y muchos de los GT.

Llegamos con una larga lista de cosas para probar, sobre todo porque tenemos un motor nuevo y por lo tanto hay muchos cambios en el auto. El motor se siente muy bien y eso hace que seamos optimistas. Toyota bajó el motor una pulgada -bajó el centro de gravedad- y entonces todo el setting cambia porque se modifica la geometría de la suspensión, el roll-center, etc.

Sin embargo enfrentamos algunos problemas mecánicos que nos mantuvieron en el garaje más tiempo del que hubiésemos querido y no pudimos probar todo. Pero, como ustedes saben, Ganassi es uno de esos equipos que está siempre buscando cada milésima de segundo y cada oportunidad para mejorar, así que la buena noticia es que regresaremos a Daytona el 9 y 10 de diciembre para proseguir con el desarrollo del coche.

En todo caso, la prueba fue buena también para ver dónde se encuentran los otros equipos y para ver más de cerca qué puede ocurrir en 2008.

Por ejemplo, Michael Valiante, mi ex coequipero, manejó el auto de Max Angelelli y creo que van a hacer una mancuerna interesante si lo contratan porque Mike es un piloto rápido y Angelelli también. El equipo de Wayne Taylor este año tuvo a Magnussen en varias carreras y a Memo Gidley en otras, pero algo que le falto fue continuidad ya que a su segundo piloto lo cambiaban en cada carrera.

Otro aspecto muy importante de estas pruebas fue que corrimos con las llantas Pirelli que de ahora en más serán el “calzado” de nuestros autos. Son más rápidas, más predecibles pero todavía habrá que ver cuál es su durabilidad. Una de las cosas que teníamos planeadas en esta prueba era hacer recorridos de larga duración, meterle a la llanta dos horas o algo así, para probarla.

Como les dije, no pudimos hacerlo, pero mi ingeniero ya me advirtió que no me preocupe porque en Daytona, en diciembre, no me van dejar bajar del coche. También me anticipó que vamos a hacer pruebas de duración porque hay que prepararse para las 24 horas de Daytona, que se corre a fines de enero próximo. Al tener una llanta que ofrece más agarre, que te da un desempeño tan sustancial –fue como 3 o 4 segundos más rápida por vuelta-, todo se desgasta más, especialmente los frenos. Los brake pads van a tener un desgaste mayor, y una de las claves en la carrera de 24 horas es el cambio de los brake pads así que habrá que determinar cuánto duran.

Luego de las pruebas en Daytona viajaré a Indianápolis para seguir mi entrenamiento físico con el equipo y después volveré a México para pasar la Navidad y la fiesta de fin de año con mi familia, en Cancún, donde residen los parientes por el lado de mi mamá.

Y no, no me pregunten por los regalos porque soy muy malo para eso y es algo que dejo al último minuto, aunque como dice una periodista amiga: ¡“No hay mejor inspiración que la fecha de entrega”! Lo que si les digo es que ya le escribí mi carta a Santa Claus… ¿Qué pedí? ¡Ganar la Rolex 24 y el campeonato de Grand-Am el año que viene!

Entre tanto, esta semana en Estados Unidos se celebra el Día de Acción de Gracias, ¡una fecha que aprovecharé de nueva cuenta para agradecer a cada uno de ustedes por su apoyo constante!

¡Hasta la próxima!

Memo Rojas




Fuente: Staff ATM / Media Racing

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